En ocasiones uno se ausenta y para cuando regresa todo ha cambiado. Este esquema me recuerda mucho lo que ocurre en las redes sociales. Día tras día aparecen cosas nuevas, diferentes configuraciones, herramientas que se actualizan y si uno no está al día pareciera que pasó años fuera de estos medios. Es importante conocer cómo van evolucionando pero como comunicóloga de corazón que soy, estoy convencida que hay un elemento que no cambia jamás. La mente creativa de los que diseñan una plataforma de redes sociales.
¿Para qué son creadas las redes sociales? Teóricamente para comunicarnos y sin embargo ¿lo logramos? ¿Uno es quién es o quien le gustaría ser?. ¿ Uno dice lo que hace o dice lo que quisiera hacer? ¿Uno se proyecta? Las preguntas son infinitas.
Ahora... ¿quiénes de los que están en redes tienen un objetivo? ¿Cuál es? o simplemente seguimos una moda, una tendencia...
Vamos a dejar de lado hoy las plataformas creadas con un fin personal (si es que lo tienen) y centrémonos en las plataformas empresariales. ¿Quién las crea? ¿Para que se generan? ¿Son acordes a la verdadera esencia de la organización? ... ¿Qué medios seleccionaron? ¿Lo hicieron al azar o lo hicieron en consenso? Si se hizo en consenso... ¿en consenso con quiénes?
¿qué objetivos se plantearon? ¿cómo se miden? ¿qué grado de interacción tienen con sus seguidores? ¿quiénes los siguen? ¿quién maneja el contenido? ¿el contenido... aporta?
Son muchas las interrogantes que giran en torno a un mundo integral que forma parte vital del marketing actual.
Para muchos las redes son un juego , un azar, un capricho, una moda... si no logramos armarlas con la óptica adecuada pueden llegar a ser un peligro inminente en la comunicación y la imagen que da una organización.
Vale la pena mirar qué estamos haciendo en las redes ¿no creen?

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